En Paysend, el CEO Ben Chisell adopta una postura escéptica ante el entusiasmo generalizado por la inteligencia artificial, creyendo que sus beneficios deben reservarse para los mejores empleados dentro de la empresa.
Señala que, aunque la IA ha permitido a Paysend aumentar la producción de ingeniería en aproximadamente un 25%, simplemente distribuir herramientas de IA a todos los empleados no garantiza resultados positivos. La estrategia de Chisell implica un despliegue selectivo, donde los empleados deben demostrar su capacidad para utilizar la IA de manera efectiva antes de obtener acceso.
Esto contrasta marcadamente con otras empresas, como Lloyds Banking Group y Sage, que han adoptado implementaciones amplias de IA en toda su fuerza laboral. A pesar de las afirmaciones de mejora en la productividad, un estudio del gobierno del Reino Unido reveló que un número significativo de empresas no reportó un aumento en los ingresos por el uso de la IA.
El enfoque de Chisell es respaldado por Lokdeep Singh, CEO de Unily, quien cree que la IA debe utilizarse para aumentar la ambición en lugar de recortar costos. Mientras tanto, Simon Azzopardi de CoreView destaca los riesgos del trabajo generado por IA que puede llevar a ineficiencias si los empleados operan fuera de su experiencia.
A medida que la IA continúa automatizando tareas, Chisell argumenta la importancia de ayudar a los empleados a hacer la transición a nuevos roles en lugar de reemplazarlos, enfatizando que la tecnología debe complementar la responsabilidad humana en lugar de disminuirla.