Tras la intervención de Japón para fortalecer el yen, los inversores han aumentado significativamente sus compras de acciones extranjeras y bonos a largo plazo, comprando netamente más de 5 billones de yenes en solo dos semanas. Este cambio indica que los inversores están aprovechando la fortaleza temporal del yen para adquirir activos en el extranjero a mejores tasas.
Jesper Koll de Monex Group señaló que la intervención ha 'turbo cargado' efectivamente el carry trade, ya que el bajo costo de endeudamiento en Japón sigue incentivando las inversiones en activos extranjeros de mayor rendimiento.
A pesar del rally inicial del yen de alrededor de 164 a 155 por dólar, desde entonces se ha debilitado nuevamente hacia 159, lo que sugiere que la intervención no resolvió los problemas subyacentes de las bajas tasas de interés de Japón y la significativa brecha de rendimiento con EE. UU., que se situaba en aproximadamente 1.8 puntos porcentuales.
Analistas como Francis Tan de Indosuez Wealth Management argumentan que la intervención solo abordó un síntoma en lugar de la causa raíz de la debilidad del yen. Los inversores institucionales siguen favoreciendo los carry trades, vendiendo yenes para invertir en monedas de mayor rendimiento, particularmente frente al dólar australiano.
Además, algunos operadores de divisas están restableciendo posiciones bajistas sobre el yen, anticipando un mayor debilitamiento. En general, aunque las posiciones cortas especulativas contra el yen han disminuido, las presiones fundamentales de las bajas tasas de interés de Japón persisten, manteniendo la moneda bajo presión y manteniendo la atractividad de los carry trades.