Los refinadores de petróleo independientes se están beneficiando de una anomalía estructural en el mercado, caracterizada por altos márgenes de crack, que representan el margen de beneficio de refinar petróleo crudo en combustibles utilizables. Actualmente, los precios del diésel en EE.
UU. han alcanzado los $6 por galón, impulsados por tensiones geopolíticas y una cadena de suministro global ajustada. Los márgenes de refinación han aumentado aproximadamente un 60% desde el segundo trimestre, ya que los refinadores operan a casi plena capacidad para satisfacer la demanda en medio de inventarios de destilados en disminución.
El cierre reciente de un importante oleoducto de petróleo crudo de Este a Oeste debido a daños agrava las restricciones de suministro. A pesar de un aumento en la capacidad de refinación global sobre el papel, la producción real de combustible ha disminuido en aproximadamente un 5%, creando un entorno favorable para los refinadores.
Empresas como Valero Energy, Marathon Petroleum y Phillips 66 han visto cómo sus precios de acciones se disparan, con aumentos acumulados en lo que va del año de más del 140%, 145% y 100%, respectivamente. Los analistas tienen diferentes objetivos de precios para estas acciones, reflejando diversas opiniones sobre el rendimiento futuro.
Sin embargo, el mercado podría enfrentar un mecanismo de autocorrección, ya que los precios altos podrían eventualmente reducir la demanda en sectores dependientes del diésel y el combustible para aviones.
Además, el retraso en el mantenimiento de las instalaciones de refinación sugiere que los flujos de efectivo elevados y los dividendos para los refinadores podrían continuar hasta el próximo año, a pesar de posibles correcciones en el mercado.