El 22 de junio, SpaceX anunció una oferta de notas no garantizadas senior con el objetivo de recaudar $25 mil millones, inicialmente apuntando a $20 mil millones. Los ingresos están destinados a pagar deudas existentes y cubrir gastos corporativos generales.
A pesar de atraer casi $90 mil millones en órdenes, la emisión de bonos ha inquietado a los inversores en acciones, lo que ha llevado a una caída de más del 13% en las acciones de SpaceX tras su OPI. Analistas como Chris Beauchamp de IG señalaron que, si bien el mercado de bonos puede absorber la emisión, SpaceX enfrenta desafíos para diferenciarse de empresas más rentables.
Christopher Della Fave del Post Oak Group destacó que las pérdidas significativas de SpaceX y el aumento de los gastos de capital no son alarmantes en aislamiento, pero representan un riesgo estructural para los inversores que poseen tanto acciones como bonos, ya que representan el mismo riesgo de ejecución.
Julian Howard de Gam enfatizó que el estrecho diferencial del bono con respecto a los bonos del Tesoro de EE. UU. indica un riesgo potencial si SpaceX no cumple con los objetivos de ingresos.
Además, Mike Coop de Morningstar destacó que la afluencia de acciones de inversores tempranos y las grandes pérdidas de la empresa podrían llevar a una caída en los precios de las acciones, complicando el panorama de inversión tanto para los tenedores de acciones como para los de bonos.