El Representante de Comercio de EE. UU. ha impuesto aranceles bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, dirigiéndose a países por no hacer cumplir las prohibiciones sobre productos fabricados con trabajo forzado.
Los aranceles se establecen en un 10% para aquellos que se han comprometido a prohibiciones de importación y en un 12.5% para aquellos que no lo han hecho, afectando casi todas las importaciones de EE. UU.
La respuesta internacional ha sido abrumadoramente negativa, con Brasil calificando los aranceles de 'arbitrarios', Australia etiquetándolos de 'injustificados' y Japón describiéndolos como 'lamentables'.
Este desarrollo ha contribuido a un sentimiento averso al riesgo en los mercados globales, llevando a caídas en los índices bursátiles asiáticos, incluyendo el Kopsi de Corea del Sur y el Nikkei 225 de Japón, tras una caída en Wall Street.
Además, Volkswagen ha reducido su pronóstico de ventas para 2026 debido a una caída en las ganancias, mientras que SAP ha disminuido su perspectiva de ganancias debido a los costos crecientes de las inversiones en IA. Estos desafíos corporativos, junto con las tensiones geopolíticas, pueden influir aún más en la dinámica del mercado y las estrategias de los inversores.