El C919, operado por Air China, completó su vuelo internacional inaugural de Pekín a Ulán Bator, marcando un momento crucial para la Corporación de Aeronaves Comerciales de China (COMAC) mientras busca establecerse en un mercado dominado por Boeing y Airbus.
A pesar de este hito, la dependencia del C919 de piezas extranjeras y la falta de certificación de los principales reguladores de aviación en EE. UU. y Europa representan obstáculos significativos para su aceptación en los mercados internacionales.
Si bien China cuenta con un mercado de aviación doméstico sustancial, los recientes pedidos de 200 aviones Boeing destacan la continua dependencia de las aerolíneas chinas de los fabricantes establecidos.
Las capacidades de producción de COMAC también han sido cuestionadas, con solo 15 aviones C919 entregados el año pasado frente a un objetivo de 75, lo que indica que la empresa enfrenta desafíos para aumentar la producción y satisfacer la demanda.
Los analistas de la industria, incluidos Rob Morris y Richard Aboulafia, enfatizan que la complejidad de la producción de aeronaves y la necesidad de un soporte de servicio confiable son factores críticos que podrían obstaculizar la capacidad de COMAC para competir de manera efectiva con sus contrapartes occidentales en el corto plazo.