El 10 de agosto de 2026, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva destinada a reducir el número de vacunas infantiles rutinarias de las recomendaciones actuales a 11. Esta orden es parte de una iniciativa más amplia liderada por el secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., conocido por su escepticismo hacia las vacunas. Trump afirmó que este cambio alinearía a EE.
UU. con otras naciones desarrolladas y promovería 'el sentido común y el conocimiento'. Reiteró la noción desacreditada de que las vacunas están vinculadas al autismo, sugiriendo que el aumento de las tasas de vacunación infantil se correlaciona con un incremento en los diagnósticos de autismo, a pesar de décadas de evidencia científica que desmiente esta conexión.
La orden también propone dividir la vacuna combinada de sarampión, paperas y rubéola (MMR) en tres inyecciones separadas, lo que los expertos en salud advierten podría llevar a que se pierdan vacunaciones debido al aumento en el número de visitas al médico requeridas.
Trump reconoció la inconveniencia que esto podría causar a los padres, pero insistió en que los beneficios potenciales para el autismo justificarían el esfuerzo. También ordenó al Departamento de Justicia investigar el cumplimiento estatal con las exenciones de mandato de vacunas, incluyendo la autoridad parental y razones médicas o religiosas.
Esta orden ejecutiva sigue acciones previas de la administración para debilitar las recomendaciones para la vacuna MMRV, que incluye la varicela. Los comentarios de Trump sobre apoyar a las familias con los costos de múltiples visitas al médico carecían de detalles específicos, lo que generó preocupaciones sobre la carga financiera para los padres.