El 10 de junio de 2026, el presidente Donald Trump firmó un proyecto de ley de $70 mil millones destinado a financiar el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Protección de Aduanas y Fronteras (CBP) hasta el final de su presidencia.
Esta legislación, que pasó por el Congreso tras un extenso debate, refleja las tensiones partidistas en curso respecto a la aplicación de la ley de inmigración. El paquete de financiamiento fue aprobado por el Senado con un voto de 52-47 y por la Cámara con un estrecho margen de 214-212, ambos sin el apoyo demócrata.
La aprobación del proyecto de ley llega tras meses de retrasos, principalmente debido a las preocupaciones demócratas sobre políticas de inmigración agresivas tras incidentes que involucraron a agentes federales. El senador Lindsey Graham destacó el financiamiento como un medio para fortalecer la seguridad fronteriza, afirmando que proporcionaría los recursos necesarios a estas agencias.
El proceso utilizó la reconciliación presupuestaria, lo que permitió a los republicanos eludir el requisito típico de 60 votos en el Senado, lo que subraya el clima político contencioso en torno a los problemas de inmigración.
El objetivo anterior de Trump para la aprobación del proyecto de ley antes del 1 de junio se complicó con la introducción de un controvertido fondo de $1.8 mil millones, que enfrentó resistencia bipartidista.
A pesar de estos desafíos, el financiamiento exitoso de ICE y CBP se considera un momento crucial para la agenda de inmigración de la administración Trump, que podría influir en futuras discusiones sobre políticas y financiamiento.