Un petrolero cerca de Omán fue supuestamente impactado por un proyectil desconocido, mientras que otro buque presenció una explosión cercana. Este incidente coincide con el aumento de las tensiones, ya que Irán advirtió a EE. UU. que su bloqueo militar del estrecho de Ormuz podría llevar al cierre de rutas de envío vitales. EE.
UU. ha llevado a cabo extensos ataques contra objetivos iraníes, y el presidente Trump está considerando una mayor acción militar, potencialmente dirigida a la infraestructura energética iraní.
La situación se agrava por las amenazas de Irán de intensificar el control sobre los pasajes marítimos, lo que podría interrumpir aproximadamente el 20% del suministro de petróleo mundial que transita por el estrecho de Ormuz.
Tras estos acontecimientos, los precios del petróleo han visto un aumento, con los futuros del West Texas Intermediate cerrando a $84.67 por barril y el crudo Brent a $90.12.
La escalada del conflicto genera preocupaciones significativas para los inversores, particularmente en el mercado energético, ya que cualquier interrupción en el suministro de petróleo podría llevar a un aumento de precios y volatilidad.