Según un reciente informe del Inspector General, los ataques iraníes han causado daños extensos a los activos militares de EE. UU. en el Medio Oriente, afectando a cientos de edificios y docenas de aeronaves. Hasta el 29 de junio, el conflicto ha costado a EE.
UU. aproximadamente $33.4 mil millones, incluyendo $184 millones en daños a instalaciones diplomáticas en Irak, Kuwait, Arabia Saudita y los EAU. El informe destaca que el gasto en municiones ha llevado a déficits estratégicos en el inventario y ha expuesto cuellos de botella en la base industrial para el reabastecimiento de municiones.
Notablemente, el informe menciona que un caza F-35A de quinta generación sufrió daños en combate por primera vez, junto con la destrucción de cuatro jets F-15E, un avión A-10 y daños a siete aviones de reabastecimiento KC-135, helicópteros y drones. Esta situación genera preocupaciones sobre las capacidades operativas del ejército de EE.
UU. y la posible necesidad de aumentar el gasto en defensa para abordar estos desafíos.