En una publicación en Truth Social, Trump declaró que tanto Ucrania como Rusia han consentido en evitar atacar las instalaciones energéticas del otro, aunque ninguno de los dos países ha confirmado este acuerdo.
Esta declaración sigue a la reciente visita de Trump a Irlanda, donde aconsejó al presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy que se abstuviera de atacar las fuentes de combustible diésel rusas, argumentando que tales acciones contribuyen a la escasez de diésel. El precio promedio del diésel en EE.
UU. alcanzó recientemente los $6 por galón, un aumento significativo atribuido al conflicto en curso en Ucrania y a las crecientes tensiones en el Medio Oriente, particularmente relacionadas con Irán. A pesar de los comentarios de Trump, Ucrania sostiene que los sitios energéticos son objetivos militares legítimos en su defensa contra la agresión rusa.
Zelenskyy ha enfatizado que los ingresos del petróleo ruso se utilizan para financiar la guerra contra Ucrania, destacando la compleja interacción entre los mercados energéticos y los conflictos geopolíticos.