Tras la reciente cumbre entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping, la reunión de ministros de comercio de APEC reveló mensajes contrastantes de las dos naciones.
La economía de China, que depende en gran medida de las exportaciones, se centra en mantener aranceles más bajos y avanzar en el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico (FTAAP), como enfatizó el ministro de Comercio, Wang Wentao. En contraste, la delegación de EE. UU., representada por Casey K.
Mace, subrayó un enfoque en el comercio equilibrado en lugar de acuerdos de libre comercio, indicando un enfoque más cauteloso. Además, las discusiones sobre 'estabilidad estratégica constructiva' entre los dos países siguen siendo vagas, con esperanzas de claridad sobre los acuerdos económicos que surgen de la reunión Trump-Xi. La carrera tecnológica entre EE.
UU. y China también se está intensificando, con ambas naciones buscando mejorar la cooperación en comercio digital mientras navegan por las restricciones al acceso a la tecnología. Esta divergencia en estrategias y prioridades comerciales podría tener implicaciones significativas para los inversores, particularmente en sectores relacionados con el comercio internacional y la tecnología.