El dramático aumento del precio de la plata de aproximadamente 140% el año pasado ha comenzado a disuadir a los compradores de diversas industrias, lo que genera preocupaciones sobre la erosión de la demanda.
Los analistas de UBS señalaron que las aplicaciones industriales de la plata la hacen más sensible a las fluctuaciones económicas en comparación con el oro, que se beneficia de fuertes compras por parte de los bancos centrales. Como resultado, la plata carece de un ancla de demanda estratégica, lo que la hace vulnerable a cambios en la inversión privada y la demanda industrial.
Tras un pico de más de $120 la onza en enero, los precios de la plata han experimentado una volatilidad significativa, incluyendo una caída de casi el 30% en un solo día. Actualmente, los precios se están consolidando alrededor de $75-78 por onza, con operaciones recientes en aproximadamente $72.13.
Los analistas de HSBC y Macquarie expresan escepticismo sobre la valoración de la plata, sugiriendo que está fundamentalmente sobrevalorada y puede divergir del rendimiento del oro.
Macquarie también anticipa que posibles aumentos de tasas de interés por parte de la Reserva Federal podrían ejercer más presión sobre los precios de la plata, lo que indica un panorama desafiante para el metal en medio de tensiones geopolíticas en curso.