El presidente Trump ha iniciado una nueva ola de aranceles que afecta a 60 socios comerciales, incluidos la UE, China, el Reino Unido y Canadá, con tasas que oscilan entre el 10% y el 12.5%.
Este movimiento se produce tras la expiración del arancel base del 10%, y aunque la reacción del mercado fue inicialmente moderada, los analistas sugieren que el contexto es marcadamente diferente de los anuncios de aranceles anteriores.
Emma Moriarty de CG Asset Management destacó que esto refleja el compromiso de la administración con los aranceles en medio de una crisis energética global y problemas en la cadena de suministro, indicando un cambio hacia un escenario de bajo crecimiento y alta inflación.
Los aranceles se están implementando bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, citando prácticas de trabajo forzado como justificación. Este marco legal puede limitar la retaliación de los países afectados, pero también sugiere que los aranceles podrían convertirse en un elemento permanente de la política económica de EE. UU.
Analistas como Matthew Ryan de Ebury advierten que estos aranceles podrían ejercer una presión duradera sobre los mercados, cambiando las percepciones de riesgos temporales a desafíos estructurales. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto será crucial, especialmente con el aumento de los precios del petróleo que podría influir en las decisiones sobre las tasas de interés.