Se ha observado un alto el fuego temporal entre EE. UU. e Irán, con el ejército de EE. UU. deteniendo los ataques para permitir las negociaciones de paz, mientras que Irán también se ha abstenido de operaciones militares.
Sin embargo, la situación sigue siendo precaria, ya que ocurrieron otras acciones militares durante el fin de semana, incluidos los ataques saudíes a objetivos hutíes en Yemen y un ataque ucraniano a un buque iraní. La pausa en las hostilidades ha resultado en una caída de casi el 6% en los precios del petróleo, lo que indica el alivio de los inversores tras los temores de un posible ataque de EE.
UU. a Irán. A pesar de esto, los expertos advierten que lograr una paz duradera está lleno de desafíos, particularmente en lo que respecta al programa nuclear de Irán, las sanciones y la seguridad marítima en el estrecho de Ormuz, un pasaje crítico para el suministro global de petróleo.
Omán está desempeñando un papel crucial en la facilitación de las negociaciones, pero los analistas de Deutsche Bank advierten que el riesgo de interrupción en las rutas de energía y transporte sigue siendo alto, especialmente con los conflictos en curso en la región.