La Ley 21st Century ROAD to Housing, que se convirtió automáticamente en ley después de que el presidente Trump no la firmara ni la vetara, introduce diversas medidas para aumentar el suministro de viviendas y la asequibilidad.
Las disposiciones clave incluyen restricciones a grandes inversores institucionales para que no compren viviendas unifamiliares adicionales, lo que los partidarios creen que reducirá la competencia en ciertos mercados. La ley también amplía la definición de 'vivienda prefabricada' para fomentar el uso de casas construidas en fábrica, lo que podría reducir los costos para los compradores.
Además, un programa piloto facilitará el acceso a pequeñas hipotecas de menos de $100,000, destinado a ayudar a los compradores en mercados de menor costo. A pesar de estas iniciativas, expertos como Selma Hepp y John Walkup advierten que los beneficios tardarán en materializarse, ya que el desarrollo de viviendas es un proceso complejo influenciado por factores locales.
La legislación se considera un paso hacia la solución de un déficit significativo de suministro de viviendas de aproximadamente 4 millones de casas, pero no se espera que proporcione soluciones rápidas a la crisis de asequibilidad en curso, con precios medianos de viviendas alcanzando los $440,600 y tasas hipotecarias superiores al 6.5%.