El viernes, el ejército de Irán informó sobre ataques con drones dirigidos a instalaciones militares de EE. UU. en Kuwait y Baréin, tras una serie de ataques aéreos de EE. UU. contra fuerzas iraníes. Los ataques, que apuntaron a infraestructura crítica, incluidos refugios para aeronaves y sistemas de comunicación, señalan una peligrosa escalada en el conflicto en curso.
Este resurgimiento de acciones militares se produce en medio de preocupaciones más amplias sobre la estabilidad regional, particularmente a medida que los ataques con drones a la infraestructura energética han aumentado en todo Oriente Medio.
Notablemente, un ataque con drones en el puerto mediterráneo de Damietta en Egipto, que dañó dos barcos, destaca el creciente alcance geográfico de estos conflictos. Hamish Kinnear, analista de Oriente Medio en Verisk Maplecroft, enfatizó que la naturaleza cambiante de los riesgos marítimos podría amenazar rutas de envío vitales, incluido el Canal de Suez.
En respuesta a estas tensiones, los precios del petróleo han visto un declive, con futuros del crudo Brent cayendo casi un 2% a $87.30 por barril. Además, el presidente Trump ha sugerido agregar aranceles a Irán en un proyecto de ley de sanciones, aunque tales medidas probablemente tendrían un impacto mínimo dado el bajo volumen de importaciones de EE. UU. desde Irán.
Esta situación subraya el potencial de una mayor volatilidad en los mercados petroleros y las relaciones geopolíticas a medida que las hostilidades continúan escalando.