General Motors y Ford están enfocándose cada vez más en contratos militares de EE. UU. y en el mercado de sistemas de almacenamiento de energía (ESS) mientras buscan diversificar sus operaciones en medio de la disminución de las ventas de vehículos.
Ambos fabricantes de automóviles han comenzado a perseguir contratos militares, con GM teniendo una ventaja inicial a través de su unidad de defensa reactivada, que recientemente aseguró un contrato potencialmente valorado en más de $1 mil millones para vehículos de escuadra de infantería.
Ford también está ingresando al sector de defensa, colaborando con General Dynamics para un proyecto con el Ministerio de Defensa del Reino Unido. En paralelo, ambas compañías están apuntando al mercado de ESS, que se proyecta que crecerá significativamente de $668.7 mil millones en 2024 a $5.12 billones para 2034.
Los analistas ven estos sectores como áreas de crecimiento potencial que podrían ayudar a compensar las pérdidas de sus iniciativas de vehículos eléctricos.
GM está explorando tecnologías de baterías de próxima generación y tiene asociaciones destinadas a mejorar sus ofertas de energía, mientras que Ford planea invertir $2 mil millones en su negocio de energía, incluyendo la conversión de una fábrica para la producción de almacenamiento de energía.
Aunque se espera que estos mercados contribuyan modestamente a los ingresos a corto plazo, representan movimientos estratégicos para aprovechar las capacidades de fabricación existentes y abordar la creciente demanda de energía.