La reciente nota de HSBC describe riesgos significativos que podrían interrumpir la estabilidad actual de los mercados globales, que han permanecido en gran medida resilientes a pesar de varios choques en los últimos años.
El banco señala que los impuestos corporativos más altos representan una amenaza potencial para la rentabilidad, lo que podría afectar negativamente las valoraciones del mercado. Además, un renovado aumento en la deuda del sector privado, aunque actualmente se encuentra en mínimos de varias décadas, podría aumentar la vulnerabilidad a choques económicos. HSBC enfatiza que el mercado de EE.
UU., dada su influencia sustancial en las acciones y el crédito global, es donde residen los mayores riesgos. La relación entre acciones y bonos también está bajo escrutinio; un regreso a una correlación negativa—donde los precios de los bonos suben a medida que los precios de las acciones caen—podría llevar a los inversores a alejarse de las acciones, presionando aún más las valoraciones.
Deutsche Bank respalda estas preocupaciones, señalando que los activos de riesgo han permanecido sorprendentemente resilientes a pesar del aumento de las tasas de interés reales y las presiones inflacionarias, lo que consideran un equilibrio insostenible. La fortaleza de las ganancias corporativas y el crecimiento económico, particularmente en EE.
UU., ha contribuido a esta resiliencia, al igual que la dinámica cambiante de las inversiones en acciones y bonos. Los inversores han estado reasignando hacia acciones debido a los beneficios de diversificación disminuidos de los bonos del gobierno.
Además, el efecto riqueza, impulsado por el aumento de la riqueza de los hogares y las reservas de efectivo, ha apoyado valoraciones elevadas de acciones. Los bancos centrales también están mejor equipados para responder al estrés del mercado, con la Reserva Federal y el Banco Central Europeo teniendo numerosas herramientas a su disposición.
En general, aunque los mercados han mostrado una resistencia notable, los conocimientos de HSBC sugieren que los inversores deben permanecer vigilantes sobre los riesgos subyacentes que podrían eventualmente desafiar esta estabilidad.