A medida que se reanudan las negociaciones para el acuerdo comercial del T-MEC, el CEO de Ford, Jim Farley, ha expresado una postura firme a favor de los fabricantes de automóviles nacionales. Argumenta que empresas como Ford, que producen la mayoría de sus vehículos en EE.
UU., deberían ser favorecidas en el acuerdo, mientras que competidores como General Motors y Toyota, que importan una parte significativa de sus ventas, deberían enfrentar sanciones más estrictas. Farley destacó que GM importó 1.17 millones de vehículos, lo que representa el 41% de sus ventas en EE. UU., y Toyota importó más de 1.19 millones de unidades, o el 47% de sus ventas nacionales.
En contraste, Ford ensambló más de 2 millones de vehículos en EE. UU. el año pasado, con solo el 17% de sus ventas siendo importaciones.
La reapertura de las conversaciones del T-MEC se produce en medio de preocupaciones de que los cambios podrían llevar a una incertidumbre comercial, afectando potencialmente las inversiones y los empleos en el sector automotriz, que representa aproximadamente el 18% del comercio de EE. UU. con Canadá y México. Una coalición de grupos comerciales de EE.
UU. ha expresado su apoyo para mantener el actual acuerdo trilateral para garantizar estabilidad y previsibilidad en la industria.