La demanda contra Meta involucra a 26 empleados no identificados que alegan que el uso de inteligencia artificial por parte de la compañía en los despidos de mayo fue discriminatorio, particularmente contra aquellos en licencia médica o familiar protegida.
Los demandantes argumentan que los sistemas de IA de Meta no tomaron en cuenta las ausencias aprobadas, lo que llevó a despidos injustos basados en métricas que penalizaban a los empleados incapaces de rendir a plena capacidad debido a discapacidades o licencias.
Buscan una orden judicial preliminar para mantener su estatus laboral mientras se lleva a cabo una auditoría independiente del proceso de selección de IA. Meta ha negado las acusaciones, afirmando que las decisiones sobre la fuerza laboral fueron tomadas por personas y no por IA.
Esta demanda destaca las crecientes preocupaciones sobre el papel de la IA en las prácticas laborales, especialmente tras un reciente fallo en contra de Workday sobre problemas similares. El resultado de este caso podría tener implicaciones más amplias sobre cómo se integra la tecnología en la gestión de la fuerza laboral y las responsabilidades legales que las empresas tienen hacia sus empleados.