Los analistas advierten que la dependencia del sector automotriz en la tecnología over-the-air, que permite actualizaciones inalámbricas de los sistemas de los vehículos, lo hace más vulnerable a ciberataques. Esta tecnología, popularizada por Tesla en 2012, ahora se utiliza ampliamente en la industria por su eficiencia en la gestión de sistemas de vehículos sin necesidad de retiradas físicas.
Sin embargo, expertos como Gabriel Lim de la Escuela S. Rajaratnam de Estudios Internacionales destacan que esta conveniencia conlleva riesgos para la seguridad nacional, incluyendo la posibilidad de que actores extranjeros comprometan los controles de los vehículos.
Pruebas recientes de la empresa de autobuses noruega Ruter revelaron vulnerabilidades en los sistemas OTA, lo que llevó a investigaciones en el Reino Unido y Dinamarca. El American Enterprise Institute también ha enfatizado la necesidad de que EE. UU. implemente medidas de seguridad más estrictas para protegerse contra amenazas de espionaje.
A medida que la tecnología OTA se expande más allá de los automóviles hacia otros sectores como el marítimo y el aeroespacial, la demanda de responsabilidad en su implementación se vuelve cada vez más urgente.