La administración Trump ha comenzado a dictar el acceso a futuros modelos de inteligencia artificial, un movimiento que transfiere el poder de grandes empresas de IA como Anthropic y OpenAI al gobierno. Anteriormente, estas empresas decidían quién podía acceder a sus modelos avanzados, pero ahora la administración está afirmando su control, citando preocupaciones de seguridad nacional.
Por ejemplo, el reciente modelo de Anthropic, Claude Mythos 5, enfrentó un bloqueo temporal antes de que se restableciera el acceso tras negociaciones. OpenAI también ha indicado que limitará los lanzamientos de nuevos modelos a 'socios de confianza' en respuesta a solicitudes del gobierno.
Este cambio regulatorio se produce mientras los modelos de IA chinos, como Kimi K3 de Moonshot AI, están avanzando rápidamente y planteando amenazas competitivas a las tecnologías estadounidenses. David Sacks, un exzar de IA de la Casa Blanca, expresó su preocupación de que estas medidas regulatorias podrían obstaculizar a EE. UU. en la carrera global de IA.
La reciente orden ejecutiva de la administración y el lanzamiento del programa 'Gold Eagle' señalan un enfoque más práctico para la supervisión de la IA, complicando potencialmente iniciativas como el Proyecto Glasswing y el Daybreak de OpenAI, que ahora pueden requerir la aprobación explícita del gobierno para la participación de socios.