El Ministerio de Finanzas de China ha introducido un impuesto del 20% sobre los fideicomisos offshore, que históricamente ha sido un método preferido para que los chinos adinerados gestionen sus activos.
Las nuevas reglas requieren que las familias declaren y paguen impuestos sobre los activos transferidos a estos fideicomisos desde enero de 2023 antes del 22 de octubre, creando una prisa por obtener asesoría legal entre los individuos afectados.
Los activos totales mantenidos en fideicomisos solo en Hong Kong alcanzaron HK$5.2 billones (667 mil millones de dólares) en 2023, con una parte significativa vinculada a China continental.
Expertos legales, como Kia Meng Loh de Dentons Rodyk, informan un aumento en las consultas de clientes que buscan claridad sobre sus responsabilidades fiscales y posibles ventas de activos para cubrir estos costos.
La revisión fiscal es parte de una estrategia más amplia del gobierno chino para aumentar los ingresos fiscales en medio de la disminución de las ventas de terrenos y desafíos económicos. Los individuos adinerados ahora se enfrentan a la perspectiva de liquidar activos, particularmente en acciones de Hong Kong, para cumplir con sus obligaciones fiscales.
Si bien algunos analistas predicen solo presión de venta episódica, la urgencia de cumplir dentro del plazo de 90 días puede llevar a ventas forzadas de activos.
El nuevo régimen fiscal marca un cambio crucial en la gestión de la riqueza para los ciudadanos chinos, ya que los fideicomisos offshore ya no son viables para la planificación fiscal, enfatizando la necesidad de atención inmediata a las obligaciones fiscales para evitar sanciones.