Thames Water, la mayor empresa de servicios de agua en el Reino Unido, se encuentra en graves problemas financieros, con deudas que se acercan a £20 mil millones y se espera que se quede sin fondos para octubre.
Un consorcio de acreedores, que incluye a Elliott Management y Apollo Global Management, ha propuesto un plan de reestructuración que implica la reducción de £9.4 mil millones de la deuda de Thames y la inyección de £3.35 mil millones en capital.
Sin embargo, la secretaria de medio ambiente, Emma Reynolds, ha expresado escepticismo sobre la adecuación de la propuesta para los consumidores y el medio ambiente, lo que plantea la posibilidad de que Thames sea sometida a un Régimen de Administración Especial (SAR).
Este escenario permitiría al gobierno gestionar temporalmente la empresa de servicios mientras minimiza las pérdidas de los acreedores, pero también podría llevar a una nacionalización más permanente, lo que Burnham apoya. El Tesoro está preocupado por las implicaciones de tal movimiento en las finanzas públicas y la inversión extranjera en la infraestructura del Reino Unido.
La situación presenta un desafío complejo para Burnham, quien aboga por un mayor control público sobre los servicios, y podría preparar el escenario para un enfrentamiento significativo con los acreedores de Thames, dada su naturaleza litigiosa.