La administración Trump ha emitido advertencias agresivas a Omán, sugiriendo que EE. UU. impondría sanciones si Omán ayuda a Irán a establecer un sistema de peaje en el estratégicamente importante estrecho de Ormuz.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfatizó que cualquier participación en la facilitación de peajes conduciría a severas penalizaciones, marcando una rara instancia en la que EE. UU. amenaza a un miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG). El presidente Trump aumentó aún más las tensiones al insinuar una acción militar contra Omán si no cumple con las expectativas de EE.
UU. respecto a Irán. Los analistas ven estas amenazas como un reflejo de la frustración de Trump con su política hacia Irán y un alejamiento del papel tradicional de Omán como mediador en la región. Brian Katulis del Instituto de Medio Oriente señaló la importancia geográfica de Omán y su compromiso de larga data con el mantenimiento de rutas comerciales abiertas.
La situación ha suscitado críticas de legisladores estadounidenses, incluido el senador Chris Murphy, quien condenó las amenazas como imprudentes e indicativas de una gestión más amplia inadecuada de la política exterior de EE. UU. Mientras tanto, informes sugieren que un acuerdo de alto el fuego entre EE. UU. e Irán está pendiente, aunque aún no se ha finalizado.
Esta tensión geopolítica podría tener implicaciones para los mercados petroleros y la estabilidad regional, ya que Omán juega un papel crucial en el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, que maneja aproximadamente el 20% del tráfico petrolero global.