El martes, la Corte Suprema falló 6-3 a favor del nuevo mapa congressional de Alabama, revocando la decisión de un tribunal inferior que encontró que el mapa discriminaba intencionalmente a los votantes negros.
Este fallo es significativo ya que se espera que elimine uno de los dos distritos de mayoría negra de Alabama, permitiendo potencialmente a los republicanos ganar un escaño adicional en la Cámara de Representantes, donde actualmente tienen una mayoría estrecha.
La mayoría conservadora de la Corte Suprema argumentó que el tribunal inferior no consideró adecuadamente la presunción de buena fe en las acciones legislativas del estado.
En disidencia, la jueza Sonia Sotomayor advirtió que esta decisión podría llevar a elecciones caóticas y socavar los valores democráticos, ya que requiere cambios rápidos en el registro de votantes para cientos de miles de votantes. El fallo sigue un caso similar en Luisiana, donde la Corte Suprema identificó el gerrymandering racial en el trazado de mapas congressional.
Las implicaciones de este fallo se extienden más allá de Alabama, ya que refleja los esfuerzos partidistas en curso en la redistribución de distritos en todo el país, con ambos partidos buscando influir en los resultados electorales antes de las elecciones de medio término.