La propuesta de FIFA para vender una participación en una nueva unidad responsable de gestionar eventos como la Copa del Mundo encontró una fuerte resistencia, especialmente de la UEFA, que amenazó con un boicot y criticó el plan como perjudicial para la integridad del deporte.
El presidente de FIFA, Gianni Infantino, reconoció las divisiones creadas por la propuesta, afirmando que ya no era en el mejor interés de la organización proceder. El plan buscaba valorar la nueva unidad en $20 mil millones y generar hasta $4.2 mil millones en ingresos.
El asesor principal de Infantino, Carlos Cordeiro, renunció, calificando la propuesta como un 'mal negocio para el fútbol', mientras que el director de operaciones de FIFA, Kevin Lamour, expresó que la iniciativa fue impulsada únicamente por Infantino.
La reacción en contra de la propuesta subraya las complejidades que enfrenta FIFA en su gobernanza y el impacto potencial en sus futuras estrategias financieras.