La reciente escalada de ataques por parte de Irán a petroleros en el estrecho de Ormuz ha creado un 'escenario de peor caso' para las operaciones marítimas, según Dimitris Maniatis, CEO de Marisks. Desde el 6 de julio, al menos nueve barcos han sido atacados, resultando en bajas entre los miembros de la tripulación.
Los ataques han aumentado los temores entre los marineros, lo que ha llevado a una reducción significativa en los tránsitos de embarcaciones a través del estrecho, que es crucial para el transporte de petróleo global. Datos de Kpler indican que el tráfico ha caído a un mínimo de tres semanas, con solo ocho barcos transitando el jueves, en comparación con 15 el día anterior.
Esta disminución sigue a un período en el que más de 100 barcos cruzaban Hormuz diariamente antes de las recientes acciones militares de EE. UU. e Israel contra Irán. EE. UU. ha reimpuesto un bloqueo naval y ha llevado a cabo ataques aéreos en respuesta a los ataques, complicando aún más la situación.
El presidente Trump declaró que Hormuz sigue abierto a todos los barcos excepto a los de Irán, pero la realidad sobre el terreno sugiere un riesgo significativo que está desalentando a las compañías navieras. Los analistas advierten que sin garantías confiables de seguridad tanto de EE.
UU. como de Irán, el tráfico a través de Hormuz puede no recuperarse, impactando las cadenas de suministro de petróleo y potencialmente llevando a precios más altos del petróleo.