El 17 de julio de 2026, Irak y Siria firmaron un acuerdo significativo para restaurar un oleoducto que conecta Kirkuk en el norte de Irak con la costa mediterránea de Siria. Este oleoducto, que tiene una capacidad de 700,000 barriles por día, ha estado inactivo desde que fue dañado durante la invasión estadounidense de Irak en 2003.
La firma tuvo lugar en una cumbre de la Cámara de Comercio en Washington D.C., a la que asistió el Secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, quien enfatizó el potencial de Irak para mejorar su producción de petróleo y reducir la dependencia de países vecinos inestables.
Irak, actualmente el segundo mayor productor de petróleo en la OPEP, ha enfrentado severas interrupciones en las exportaciones de petróleo debido a tensiones geopolíticas, particularmente durante el conflicto entre EE. UU. e Irán, que vio su producción caer de aproximadamente 4.2 millones de barriles por día en febrero a aproximadamente 1.9 millones de barriles por día en junio.
El acuerdo es parte de una tendencia más amplia entre los estados del Golfo para mejorar la capacidad de los oleoductos y mitigar los riesgos asociados con el estrecho de Ormuz.
Sin embargo, los analistas advierten que, aunque los nuevos oleoductos pueden proporcionar rutas alternativas, no eliminan las amenazas subyacentes que Irán plantea a la infraestructura energética en la región, como destacó Bob McNally de Rapidan Energy, quien señaló que Irán aún podría atacar instalaciones críticas a lo largo de estos oleoductos.