Los productores de petróleo de Oriente Medio están tomando medidas para reducir su dependencia del estrecho de Ormuz debido a las interrupciones continuas causadas por los ataques iraníes a los petroleros.
Estados Unidos está apoyando la iniciativa de Irak para reconstruir un oleoducto de crudo desde Kirkuk hasta el Mediterráneo, con la participación esperada de empresas estadounidenses en la construcción. Las exportaciones de petróleo de Irak han sufrido significativamente, cayendo más del 50% en junio a 1.9 millones de barriles por día, en comparación con 4.2 millones de bpd en febrero.
Los Emiratos Árabes Unidos planean duplicar su capacidad de exportación con un nuevo oleoducto hacia Fujairah, mientras que Arabia Saudita está considerando expandir su oleoducto hacia el Mar Rojo en 2 millones de bpd.
Los analistas de Goldman Sachs señalaron que la capacidad de los oleoductos de la región podría superar los 14 millones de bpd para finales de 2028, lo que representaría más del 60% del volumen de exportación previo a la guerra de los estados del Golfo.
Sin embargo, la analista geopolítica Jennifer Li enfatizó que estos oleoductos sirven más como una cobertura contra interrupciones que como una solución completa, ya que siguen siendo susceptibles a ataques.
La capacidad de Irán para atacar infraestructura crítica, como estaciones de bombeo, representa un riesgo significativo, como lo demuestra un ataque reciente que redujo el rendimiento saudí en 700,000 bpd.
Además, las amenazas de Irán y sus aliados hutíes de interrumpir las exportaciones de petróleo a través del Mar Rojo podrían complicar aún más la situación, afectando particularmente las exportaciones saudíes a través del terminal de Yanbu, que es vital tanto para el reino como para el mercado global del petróleo.