Jeff Currie, director de estrategia de caminos energéticos de Carlyle, destacó el estado precario de los mercados globales de petróleo, enfatizando que Asia se está acercando a niveles mínimos de operación.
Señaló que, aunque las cifras de inventario en general pueden parecer estables, gran parte del petróleo almacenado no es inmediatamente utilizable, ya que se requiere para mantener la infraestructura.
El conflicto en curso en Irán ha impactado severamente las exportaciones de energía desde el Medio Oriente, lo que ha llevado a fluctuaciones significativas en los precios, particularmente con el diésel superando los precios del combustible para aviones.
Currie advirtió que Europa podría comenzar a experimentar problemas de suministro similares en cuestión de semanas, especialmente a medida que se acerca la temporada de conducción de verano. Expresó escepticismo sobre las medidas de alivio temporales, como la suspensión del impuesto federal sobre la gasolina en EE. UU., afirmando que no abordan las limitaciones fundamentales de suministro.
La Agencia Internacional de Energía también ha advertido sobre una posible presión crítica de suministro durante el consumo máximo de verano si las exportaciones del Medio Oriente no se recuperan.
Currie señaló que la única solución a largo plazo sería reabrir el Estrecho de Ormuz, que sigue siendo un complejo problema geopolítico, fortaleciendo aún más la posición de negociación de Irán a medida que disminuyen las reservas globales.