Actualmente, seis países miembros de la OTAN albergan armas nucleares de EE. UU., pero se están llevando a cabo discusiones para incluir a más naciones, particularmente aquellas en el flanco oriental de la OTAN como Polonia y los estados bálticos. Esta posible expansión se produce mientras EE.
UU. busca reducir el apoyo militar convencional, mientras que las naciones europeas intentan aumentar su gasto en defensa en medio de preocupaciones de seguridad. Los analistas sugieren que empresas como BAE Systems, Lockheed Martin y Rolls-Royce podrían ver un aumento en la demanda de aviones de doble capacidad como el F-35, que son esenciales para el despliegue nuclear.
La alianza de la OTAN está adaptando su postura de disuasión nuclear en respuesta a las amenazas de seguridad en evolución, particularmente de Rusia, que ha aumentado las tensiones en la región. Este cambio podría llevar a oportunidades significativas de ganancias y creación de empleo dentro del sector de defensa.