Investigaciones recientes han revelado que grupos de crimen organizado, particularmente de China, están explotando la tecnología de pago por contacto para cometer fraude a gran escala. Estos criminales utilizan información de tarjetas de crédito robadas para comprar tarjetas de regalo en minoristas como Lowe's, a menudo mientras son guiados de forma remota.
Este método de robo es de bajo riesgo y difícil de detectar, lo que permite a los estafadores operar bajo el radar de los empleados de la tienda. Los expertos estiman que estos esquemas podrían estar generando hasta $1 mil millones anualmente para estas redes criminales.
El aumento del robo digital se atribuye al uso creciente de aplicaciones minoristas y sistemas de pago por contacto, que a menudo carecen de las medidas de seguridad robustas que se encuentran en las aplicaciones bancarias. Los minoristas se están convirtiendo en objetivos principales debido a la información sensible que almacenan, lo que los hace vulnerables a estas estafas sofisticadas.
La complejidad de estos casos a menudo abruma a las fuerzas del orden locales, lo que lleva a una situación en la que muchos estafadores evaden consecuencias significativas a menos que sus acciones alcancen un umbral federal.
A medida que estas tácticas evolucionan, representan una amenaza creciente para el sector minorista y la seguridad del consumidor, lo que requiere medidas de seguridad mejoradas por parte de los minoristas para protegerse contra este tipo de fraude.