Zoox ha pasado de ofrecer viajes sin conductor gratuitos a cobrar tarifas, tras una exención temporal de las regulaciones federales que le permitió operar sin controles humanos. La CEO Aicha Evans enfatizó la importancia de ofrecer un servicio de alta calidad ahora que los clientes pagarán por los viajes.
Los robotaxis, diseñados sin controles tradicionales de conductor, pueden transportar hasta cuatro pasajeros y cobrarán tarifas basadas en un precio base, distancia y tiempo, similar a los servicios de transporte por solicitud.
Mientras Zoox ha transportado con éxito a casi un millón de pasajeros desde el lanzamiento de su servicio gratuito, ahora enfrenta el desafío de obtener aprobaciones estatales y locales para expandir su servicio de pago más allá de Las Vegas.
El panorama regulatorio sigue siendo complejo, como se ha visto en Nueva York, donde las propuestas para servicios comerciales de robotaxi han enfrentado contratiempos. Este lanzamiento podría posicionar a Zoox como un jugador competitivo en el mercado de vehículos autónomos, particularmente frente a servicios establecidos como Uber y Waymo.