Goldman Sachs ha destacado una tendencia preocupante en el sentimiento del consumidor, que ha alcanzado niveles récord bajos según el índice de la Universidad de Michigan, cayendo un 13% interanual hasta septiembre.
Esta disminución se atribuye a una caída significativa en los niveles de felicidad reportados, con el economista Joseph Briggs señalando que el sentimiento refleja un pesimismo más fundamental sobre el mundo en lugar de solo las condiciones económicas.
Los datos de la Encuesta Social General de la Universidad de Chicago muestran que el porcentaje de encuestados que se sienten 'muy felices' disminuyó del 31% en 2016 al 23% en 2024, mientras que aquellos que se sienten 'no muy felices' aumentaron del 13% al 20%.
Esta caída en la felicidad se correlaciona con una disminución de la confianza en las instituciones públicas, lo que Briggs argumenta que ha afectado desproporcionadamente la felicidad general.
Como resultado, incluso si los indicadores económicos como el crecimiento del PIB siguen siendo positivos, el sentimiento del consumidor puede no mejorar, lo que podría disminuir su papel como predictor de las dinámicas económicas.