Tras una intervención conjunta del Departamento del Tesoro de EE. UU. y el Banco de Japón (BoJ) para apoyar el yen, la moneda se fortaleció inicialmente a 155 por dólar desde más de 163. Sin embargo, esta recuperación se ha desvanecido, con el yen estabilizándose alrededor de 158.50.
Los analistas ahora se centran en los cambios en la política interna en lugar de las intervenciones gubernamentales, ya que los fundamentos del yen siguen bajo escrutinio. Robert Sockin, economista jefe de EE.
UU. en PGIM, expresó escepticismo sobre la efectividad a largo plazo de la intervención, sugiriendo que podría no revertir la debilidad del yen y podría llevar a ventas agresivas por parte de especuladores. Bank of America señaló que los bancos centrales buscan mantener el yen por encima de 155, pero este nivel solo se logró brevemente.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, enfatizó que, si bien se pueden enviar señales al mercado a través de la intervención, son los cambios en la política los que, en última instancia, determinarán la dirección de la moneda.