Jensen Huang, el fundador de Nvidia, está intentando transformar la percepción de las unidades de procesamiento gráfico (GPUs) de la compañía en activos financieros a largo plazo, similares a bienes raíces comerciales o carreteras de peaje.
Esta iniciativa se subraya por acuerdos recientes con importantes gestores de activos como BlackRock y Goldman Sachs para crear un pipeline de $500 mil millones destinado a financiar centros de datos y clústeres de GPU para empresas que pueden no tener la capacidad financiera para comprar estos chips directamente.
Huang argumenta que la plataforma de fábrica de IA de Nvidia es un activo productivo y generador de ingresos que puede mantener su valor a lo largo del tiempo. Sin embargo, la longevidad y el valor de reventa de las GPUs de vanguardia siguen siendo inciertos, ya que típicamente se deprecian después de unos años.
Ben Emons, fundador de FedWatch Advisors, destaca que el principal riesgo de este modelo de financiamiento es la posibilidad de que China inunde el mercado con silicio de bajo costo, lo que podría reducir drásticamente el valor de los chips de Nvidia y el colateral que respalda los préstamos.
Los inversores pueden ver estas GPUs como equipos de alta depreciación, lo que lleva a demandas de altos rendimientos. A pesar de estos riesgos, Nvidia actualmente mantiene una posición dominante en el mercado de chips de IA en EE. UU., con una participación de mercado estimada del 75%, y las tarifas de alquiler de sus chips H100 han aumentado significativamente.
El resultado de la estrategia de Huang y la construcción de infraestructura de IA más amplia dependerá en gran medida de cómo evolucionen estas dinámicas, particularmente en relación con la competencia de China.