Datos recientes del Reino Unido muestran una contracción del 0,1% en la economía para abril, tras un crecimiento del 0,3% en marzo. La contracción se atribuyó en gran medida a una caída del 0,2% en los servicios, particularmente afectada por una significativa disminución del 9,1% en actividades deportivas, de entretenimiento y recreativas.
Esta disminución se vinculó al conflicto en Irán, que ha llevado a la cancelación de eventos deportivos y a una reducción en la facturación de empresas en varios sectores, incluidos la manufactura y los viajes. La Oficina de Estadísticas Nacionales señaló que el aumento de los precios de la energía y los combustibles debido al conflicto también ha contribuido a la desaceleración económica.
Suren Thiru, economista jefe del Instituto de Contadores Públicos de Inglaterra y Gales, indicó que esta desaceleración económica hace poco probable una reducción de tasas por parte del Banco de Inglaterra, ya que señala una tendencia preocupante hacia la estanflación.
El Fondo Monetario Internacional ha revisado a la baja su pronóstico de crecimiento para el Reino Unido al 0,8% para 2026, destacando la vulnerabilidad del país como importador neto de energía frente a las interrupciones en la cadena de suministro global.
Además, aunque la inflación general se redujo al 2,8% en abril debido a un tope nacional de precios de energía, este tope está programado para aumentar un 13% en julio, lo que podría ejercer más presión sobre los consumidores y la economía.