El acuerdo entre Omán, el Reino Unido y Francia para asegurar el estrecho de Ormuz llega en un momento crucial, ya que los envíos de petróleo han aumentado tras un memorando entre EE. UU. e Irán destinado a restaurar el paso seguro a través de esta vía estratégica.
El estrecho de Ormuz es esencial para el transporte de petróleo a nivel global, manejando aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo. El Primer Ministro del Reino Unido, Keir Starmer, y el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, enfatizaron la importancia de esta ruta para el comercio internacional y la economía global.
Francia ya ha desplegado contramedidas contra minas, incluyendo dos barcos de caza de minas, para apoyar la seguridad de la navegación. Sin embargo, Irán ha expresado una fuerte oposición a la presencia militar extranjera en el estrecho, advirtiendo que la seguridad debe ser gestionada por los estados costeros.
Omán, situado estratégicamente frente a Irán, está facilitando discusiones sobre seguridad marítima y posibles tarifas de tránsito, lo que podría generar preocupaciones en la comunidad internacional. EE. UU. se ha opuesto históricamente a cualquier peaje en el estrecho y ha amenazado con sanciones contra Omán si ayuda a Irán a establecer tal sistema.
El reciente aumento en los envíos de petróleo, particularmente desde Arabia Saudita, indica una recuperación en el comercio a través del estrecho, con volúmenes significativos reportados desde el acuerdo entre EE. UU. e Irán.
Este desarrollo es crítico para los inversores, ya que puede influir en los precios del petróleo y la estabilidad del mercado, especialmente dado el reciente declive en los precios del crudo Brent del 39% desde sus máximos de marzo.