El viernes, el ejército de EE. UU. llevó a cabo ataques aéreos contra ubicaciones de almacenamiento de misiles y drones iraníes después de que el presidente Trump acusara a Irán de violar un alto el fuego al lanzar ataques con drones contra el transporte comercial en el estrecho de Ormuz. El Comando Central de EE.
UU. informó que estos ataques se dirigieron a sitios de radar costeros y fueron una respuesta directa a las acciones agresivas de Irán, incluido un ataque con drones contra el buque de carga de bandera de Singapur Ever Lovely. A pesar del ataque, la embarcación continuó su viaje, subrayando la importancia estratégica del estrecho de Ormuz, una ruta crítica para los envíos de petróleo.
El ejército de Irán prometió retaliar, afirmando que el ataque de EE. UU. en la isla Sirik no quedaría sin respuesta, lo que indica una posible escalada en las confrontaciones militares. Esta situación es particularmente preocupante dado los recientes esfuerzos diplomáticos para establecer un acuerdo de paz permanente entre EE. UU. e Irán, que ahora parecen en peligro.
El conflicto en curso podría interrumpir los mercados de petróleo y aumentar la volatilidad en el comercio global, convirtiéndose en una preocupación significativa para los inversores que monitorean los riesgos geopolíticos.