El lunes, la administración Trump anunció una extensión de 90 días de la exención de la Ley Jones, que ahora se limita a aplicarse solo a recursos energéticos específicos. Esta decisión se produce a medida que la guerra con Irán interrumpe los mercados petroleros globales, lo que lleva a un aumento en los precios del petróleo y a una disminución de las reservas de petróleo de EE. UU.
La exención inicial se emitió en marzo tras acciones militares contra Irán, y desde entonces, se han completado 210 viajes bajo esta exención, transportando aproximadamente 55 millones de barriles de carga, principalmente gasolina y petróleo crudo.
La extensión se considera una medida necesaria para mantener la seguridad del suministro energético y mitigar la volatilidad de precios para los consumidores.
Kristin Whitman, del Instituto Americano del Petróleo, elogió las acciones de la administración, enfatizando la importancia de garantizar que los combustibles críticos lleguen a las áreas necesitadas mientras se refuerza la resiliencia de la economía de EE. UU. frente a las interrupciones globales. La Ley Jones, establecida en 1920, exige que los bienes transportados entre puertos de EE.
UU. sean llevados por embarcaciones estadounidenses, una regulación que algunos economistas argumentan que está desactualizada. El enfoque de la administración refleja un equilibrio entre apoyar la industria de transporte marítimo nacional y abordar las necesidades energéticas inmediatas en medio de tensiones geopolíticas.