El Comando Central de EE. UU. ha intensificado su bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, redirigiendo 20 embarcaciones comerciales adicionales la semana pasada, llevando el total a 55 desde principios de agosto.
Este bloqueo es parte de una estrategia más amplia en medio de negociaciones estancadas con Irán, que se ha visto agravada por la afirmación del Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, de que las conversaciones no pueden reanudarse mientras EE. UU. continúe con sus sanciones y presencia militar en la región.
El estrecho de Ormuz es crucial para el comercio global de petróleo, representando aproximadamente una cuarta parte del petróleo transportado por mar y una quinta parte del gas natural licuado. Las tensiones en curso han llevado a una reducción significativa en el tráfico marítimo, con solo ocho cruces confirmados el viernes pasado, una caída del 33% en comparación con el día anterior.
Los precios del petróleo reaccionaron a estos desarrollos, con los futuros del crudo Brent aumentando casi un 1% a $84.22 por barril. Los analistas, incluido Warren Patterson de ING Bank, expresan su preocupación de que la falta de compromiso entre EE. UU. e Irán podría llevar a un mayor deterioro en las relaciones, lo que podría impactar aún más el suministro y los precios del petróleo.
La situación sigue siendo fluida, con Irán proponiendo un plan para restringir el tráfico a través del estrecho, lo que podría imponer sanciones a los barcos de naciones hostiles. En general, el panorama geopolítico que rodea el estrecho de Ormuz sigue siendo precario, con implicaciones significativas para los mercados energéticos globales.