EE. UU. ha llevado a cabo ataques contra objetivos militares iraníes durante tres noches consecutivas, apuntando a sistemas de defensa costera, sitios de misiles y drones, y capacidades marítimas. Esta acción militar sigue a la orden del presidente Trump de restablecer un bloqueo sobre Irán e implementar un peaje propuesto del 20% en los barcos que transitan por el Estrecho de Ormuz.
En represalia, Irán lanzó ataques con misiles de crucero contra dos petroleros emiraties, resultando en una fatalidad y lesiones a ocho miembros de la tripulación. Los EAU han elevado su preparación militar en respuesta a estas amenazas.
El tráfico a través del Estrecho de Ormuz ha disminuido significativamente, con una caída del 52% en los cruces confirmados, ya que los armadores optan por patrones de enrutamiento más defensivos. La escalada ha llevado a un aumento del 2% en los precios del crudo Brent, alcanzando los 85 dólares por barril, y un aumento del 2.3% en el West Texas Intermediate de EE. UU. a 80 dólares.
Esta situación ha interrumpido un reciente acuerdo de alto el fuego destinado a reducir las hostilidades y reabrir el estrecho, generando preocupaciones sobre la estabilidad de los suministros de petróleo y el potencial de mayor volatilidad en el mercado.