El Departamento de Estado de EE. UU. anunció la venta propuesta de 48 jets F-35 y motores y piezas asociadas a Arabia Saudita, enfatizando que se alinea con la política exterior y los objetivos de seguridad nacional de EE. UU. al mejorar la seguridad de un aliado clave en la región del Golfo.
Este acuerdo llega en un momento crítico, ya que los ataques hutíes a objetivos sauditas se han intensificado, particularmente en relación con el estratégico estrecho de Bab el-Mandeb.
Mientras la administración afirma que la venta no alterará el equilibrio militar en la región, algunos legisladores, incluido el representante Raja Krishnamoorthi, han expresado preocupaciones sobre los riesgos potenciales de que la avanzada tecnología militar de EE. UU. caiga en manos de adversarios como el Partido Comunista Chino.
El Congreso tiene un período de 30 días para revisar el acuerdo, y las controversias pasadas en torno a las ventas de armas a Arabia Saudita, particularmente tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi, pueden influir en el escrutinio que reciba este acuerdo.
La relación entre la administración Trump y el liderazgo saudita, particularmente con el príncipe heredero Mohammed bin Salman, sigue siendo un punto focal en las relaciones entre EE. UU. y Arabia Saudita, como lo evidencian los compromisos previos para inversiones sustanciales y acuerdos de defensa.