El Primer Ministro canadiense Mark Carney expresó un fuerte apoyo a la ambición de la Unión Europea de otorgar a Canadá la membresía asociada, enfatizando que la colaboración entre Canadá y Europa puede mejorar la autonomía estratégica. Sus comentarios se producen en el contexto de las crecientes tensiones con EE.
UU., donde el presidente Trump ha amenazado con aranceles en respuesta a la posible membresía de Canadá en la UE. Carney destacó la utilización de la integración económica como arma y las vulnerabilidades en las cadenas de suministro.
El respaldo de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a esta iniciativa indica un deseo de fortalecer los lazos, especialmente mientras Canadá enfrenta aranceles incrementados por parte de EE. UU.
El Acuerdo Económico y de Comercio Integral (CETA) existente entre la UE y Canadá ya ha eliminado el 99% de los aranceles, y la propuesta de membresía asociada podría consolidar aún más la cooperación económica en diversos temas globales. Este movimiento es particularmente relevante ya que ocurre durante un período de conflicto comercial intensificado con EE.
UU., sugiriendo que Canadá busca diversificar sus asociaciones económicas y reducir la dependencia de su vecino del sur.