Las empresas chinas de robótica, que enfrentan restricciones de EE. UU. sobre robots avanzados, pueden potencialmente alcanzar a los consumidores estadounidenses al establecer operaciones en Singapur, según Choon Chong Tay de Vertex Ventures China.
Sugiere que estas empresas pueden mantener el control sobre componentes críticos, como los chips, en Singapur, lo que les permite comercializar sus productos en EE. UU.
Este enfoque surge tras una prohibición en julio por parte de la administración Trump sobre robots humanoides fabricados en el extranjero, lo que tiene implicaciones significativas para fabricantes chinos como Unitree Robotics, que obtiene más del 40% de sus ingresos de mercados internacionales, incluyendo un 18% de EE. UU.
La estrategia propuesta por Tay sigue sin ser probada, ya que las reglas comerciales de EE. UU. suelen determinar el origen de un producto en función de dónde se transforma sustancialmente.
Tay cree que la demanda estadounidense de productos asequibles fabricados en China impulsará en última instancia el acceso al mercado, siempre que los robots certificados en Singapur cumplan con los estándares de seguridad y precios. El contexto más amplio implica un desacoplamiento de las relaciones entre EE.
UU. y China en el sector de la robótica, con posibles impactos en la industria de la IA física. El analista de Bernstein, Dien Wang, señala que el control de China sobre materiales de tierras raras utilizados en robótica podría influir en el panorama competitivo. En general, esta situación presenta tanto desafíos como oportunidades para los inversores en los sectores de robótica y tecnología.