Los recientes esfuerzos del secretario del Tesoro Scott Bessent para gestionar los rendimientos de los bonos a través de un aumento en las recompras de deuda a más largo plazo han resultado en una ligera disminución en los rendimientos, pero muchos analistas dudan de la efectividad de estas estrategias a largo plazo.
Wall Street sigue siendo escéptico sobre la capacidad del Tesoro para influir en un mercado de renta fija que vio $4.7 billones en deuda emitida en 2025, con expectativas de niveles similares este año. Druckenmiller, un crítico notable y exmentor de Bessent, enfatizó la necesidad de disciplina fiscal, argumentando que suprimir artificialmente los rendimientos solo retrasa los ajustes necesarios.
Sugerió que el Tesoro debería permitir que el mercado determine los precios sin intervención gubernamental, advirtiendo que defender los precios contra los fundamentos del mercado es, en última instancia, inútil.
El plan del Tesoro de duplicar sus esfuerzos de recompra y potencialmente utilizar su cuenta general de $935 mil millones no ha aliviado las preocupaciones sobre su capacidad limitada en comparación con la Reserva Federal, que tiene más flexibilidad en la gestión de la liquidez.
Analistas como Ryan Swift y Nohshad Shah han señalado que los niveles actuales de rendimiento no son alarmantes y reflejan valores fundamentales, pero enfatizan que son necesarias políticas fiscales o monetarias más estrictas.
La próxima reunión de la Reserva Federal del 15 al 16 de septiembre puede proporcionar más información sobre la postura del banco central sobre estos temas, especialmente a medida que los mercados anticipan posibles aumentos de tasas.