En una reciente presentación judicial, los abogados de James Comey alegan que el Servicio Secreto de EE. UU. participó en vigilancia electrónica sin orden judicial de Comey el mismo día en que el presidente Trump lo acusó de hacer una publicación amenazante en las redes sociales.
La presentación indica que un supervisor del Servicio Secreto consideró que la vigilancia era 'legalmente cuestionable', pero procedió de todos modos, siguiendo una solicitud de un alto funcionario del Departamento de Justicia.
Esta vigilancia incluyó, supuestamente, el monitoreo de Comey y su esposa durante su regreso a Washington D.C. desde Carolina del Norte, incluso mientras visitaban la tumba de su hijo fallecido.
La presentación busca desestimar la acusación contra Comey, que lo acusa de amenazar al presidente basándose en su publicación de Instagram que presentaba el número '8647', interpretado por el Servicio Secreto como una amenaza codificada.
Las alegaciones sugieren una estrecha coordinación entre el Servicio Secreto, el DOJ y el presidente Trump, con actualizaciones enviadas a Air Force One sobre las actividades de Comey. Un portavoz del DOJ respondió afirmando que Comey tendrá su día en la corte, mientras que una acusación anterior en su contra fue desestimada debido a problemas procesales relacionados con la designación del fiscal.
Esta situación destaca posibles abusos de poder y plantea preguntas sobre la integridad de los procedimientos legales contra Comey.