Santiago Peña fue destituido de su cargo por el Congreso tras el colapso del Banco Ueno, que dejó a casi 3 millones de clientes sin acceso a sus ahorros. Este tumulto político está marcado por acusaciones contra Peña y el ex presidente del Banco Central, Carlos Carvallo, por mala gestión y violación de confianza.
El Banco Central está trabajando actualmente para reembolsar a 1.2 millones de clientes afectados, pero la indignación pública ha llevado a protestas que exigen responsabilidad y acceso a los fondos. La situación escaló rápidamente, con el rechazo del Congreso a la renuncia de Peña, lo que llevó a un juicio político.
Su destitución se considera una respuesta a la insatisfacción generalizada con la corrupción gubernamental percibida y la impunidad. La crisis política es significativa ya que representa el desafío más serio a la gobernanza de Paraguay desde su regreso a la democracia en 1989, generando preocupaciones sobre la estabilidad del prolongado dominio del Partido Colorado.
Las protestas en curso y la huelga nacional planeada por el sindicato de maestros indican que el sentimiento público es cada vez más volátil, lo que podría impactar en futuros desarrollos políticos y económicos en Paraguay.